Otro domingo más, otro día más, otra mañana más, otra carrera más… Nada más lejos de la realidad.
En un fin de semana en el que nuestra amada ciudad de Valencia casi se inunda, y no por el calentamiento global y subida del mar, que podría ser ( y algún día será) sino por unas lluvias a las que los valencianos estamos poco acostumbrados, el sábado desempolvamos las canoas al ver la que se nos venía encima.
La representación chivita se preparó para lo peor.
Dejamos las bicicletas y los vástagos en casa para los desplazamientos y los más distantes nos acercamos a la génesis de la carrera en vehículos que nos pudiesen cobijar de la inminente lluvia que se preveía y se notaba en el ambiente. Una vez allí, los valientes de la expedición que no tienen miedos a los resfriados, por muy delicados que sean, se aproximaron al punto de salida. Nuestros valientes recuerdan las calles desiertas y un número de corredores que no era tan elevado como suele ser en estos eventos ya popularizados de la ciudad.
Se dió el pistoletazo de salida de las liebres, recordemos que tenemos un chivito acreditado para salir en esta salida pero que por solidaridad, y estado de forma del resto de miembros participantes renunció a dicho privilegio y salió en el grupo de las tortugas 6 minutos después.
Dan la salida y se oye al fondo un redoble de trompetas (igual eran los bomberos solucionando alguna inundación) que acompañan y envuelven de una épica SeñorDeLosAnillosiana a la gesta que se disponían a emprender. Sin haber corrido ni un kilómetro desde la carrera anterior, nuestros héroes comienzan a batir las piernas en medio de la muchedumbre. Conversaciones interesantes, una charla distendida, mucha energía, voluntad férrea, algo de humor negro, buena conciencia y una climatología otoñal acompañan a nuestros valientes durante los primeros kilómetros de la prueba. Como en toda buena gesta que se precie, las primeras bajas empiezan a aparecer entre nuestros chivitos y sus acompañantes. Siguiendo los guiones estándar de hollywood, el primero en caer es el “africanamerican”, el humor negro causa baja. La distancia a la meta se acorta y la energía que disponían se ve herida de gravedad. Acto siguiente la que cae es la charla distendida, la conversación sigue siendo interesante, pero los pulmones no han podido soportar el distendmiento de la charla y en el ecuador de la carrera ya son dos bajas las que presenta la compañía. Se detecta un principio de anemia en la voluntad férrea conforme los pensamientos de “qué coño hago aquí” y “ por qué no estoy bajo de mi edredón” comienzan a cruzarse por la mente de los integrantes del grupo. Por suerte la buena conciencia suministra un par de goteros de Hierro para que los integrantes no decaigan. Los kilómetros caen y la energía continúa desangrándose. Los integrantes aprovechan la apertura de filas de los integrantes de la carrera para en una misión suicida zigzaguear hacia hacia la meta. La siguiente en caer es la conversación interesante, le ha sido imposible superar la baja de la charla distendida. La apertura de filas y zigzagueo llevan a la energía a un estado de coma cuando queda menos de un kilómetro hasta la meta.
Vuelven a oírse trompetas, esta vez, no se sabe si están en la cabeza de los integrantes o algún vehículo de los cuerpos de seguridad del estado ha participado activamente. El hecho en sí es que se la compañía cruza la meta con sonar épico de las mismas acompañados del clima otoñal, una energía comatosa, una conciencia en estado de éxtasis y una voluntad débil pero suficiente.
Los integrantes recogen en guardarropa lo necesario para hacer frente al clima que les acompañan y se van raudos al hospital energético “La Bodeguita de Juancar”. Hospital bastante apreciado por los aventureros (situado en la calle san clemente, cerca del Arnau, para próximas expediciones) .
Por suerte el coma de la energía fue claramente reversible con el tratamiento adecuado.
El clima otoñal se endurece y comienza a llover para no parar en las siguientes 16 horas provocando estragos en la ciudad origen de la comunidad chivita que ya comienza a mentalizarse para la nueva gesta de circuito divina pastora de carreras populares a la que se enfrentará en 2017.
Atentamente, Chivito Lucas - 2016















