martes, 3 de mayo de 2016

EKIDEN 2016

Todo el mundo sabe que en toda vida del deportista hay un momento en el cual se toca techo. Michael Jordan anotó 69 puntos en un partido contra los Cavaliers en el 90, El Noveno Roland Garros de Rafa Nadal o el Séptimo título de campeón del mundo de Michael Schumacher en F1. 
Bien, pues este 1 de mayo, Día del trabajador, y Día de la madre, fue para los Chivitos runners lo que bien esperemos todos sea el suelo de su carrera. Un día para olvidar. Todo lo que podía salir mal salió. E incluso alguna cosita más que no esperábamos. 

Un buen primero de mayo hacía un gran día para hacer unas zancadas bajo un brillante sol acompañado de una agradable brisa que hacían presagiar que sería un gran día. Con la familia Chivita creciendo, los entrenamientos no tan habituales habían brillado por su ausencia y el estado de forma del equipo no estaba en su mejor momento. Pese a ello, seguimos fieles a nuestra cita anual con el EKIDEN que nos refuerza como equipo, como personas y como morralla runner.

A las 9 de la mañana, comenzó nuestro día con el presidente del club en la línea de salida. Un grande donde no hay otro, casi en el techo del equipo con sus 8X,5 kg,( Tampoco es necesario revelar cifras exactas) estaba en la salida cuando un montón de minúsculas gacelas con camisetas de tirante comenzaron a empujar para colocarse en la delantera del pelotón previo al pistoletazo de salida. Sabiamente, dejó pasar a todos aquellos corredores que llevan comiendo hierba gacelamente preparando este tipo de evento mientras él se disponía a disfrutar plácidamente del espectáculo.
La Manada con nuestro presi esperando el pistoletazo de salida. 

Diose la salida y allí comenzaron a correr todos, mientras el resto del equipo presente aprovecho sus casi 30 minutos para broncearse al sol,  allí iba nuestro capitán dándolo todo por el equipo. 
Llegada a meta del Presi

El primer relevo tuvo lugar sin complicaciones como cabía esperar de unos veteranos del evento como nosotros.  El presidente se fue a refrescarse a casa y dejó en manos del resto del equipo la coordinación. 

Segundo relevo sin mayores noticias.
Tobal volando por el punto intermedio. 


Y aquí comenzaron las sorpresas.

Medio equipo preocupado porque no veíamos a nuestra tercera relevista por el punto intermedio....
--¿Qué habrá pasado? -- Se preguntaban los chivitos implicados. Mirando atentamente a todos y cada uno de los corredores que pasaban buscando a su compañera por el punto intermedio.
-- ¿Le habrá pasado algo? -- De repente por la megafonía..... "Por favor, los integrantes del equipo XYY les están buscando." Los dos chivitos se miran con cara de asombro.
-- Hostia no, nosotros somos el XXY. ¡Qué pringaos estos que no se enteran! Jajajaja. Reían intranquilos. "Perdón, los integrantes del equipo XXY".
-- ¡Ostras, que los pringaos somos nosotros! Allá que va el chivito corriendo hacia el cajón. Con un tiempo de 10 minutos por debajo marca esperada había llegado nuestra tercera relevista. Como en aquella escena de Cocodrilo Dundee donde ella camina por encima de las cabezas de la muchedumbre, así se dirigía el chivito al cajón a coger su relevo. Por encima de la barandilla, apartando gente... Sin lugar a dudas lo que sería el tramo más rápido de su relevo. Llega al cajón, coge el Tasuki, se ata las zapatillas (lo cual deja entrever su estado de preparación) y sale a correr. 

Momento de la lesión chivita con cara de dolor. 
Ahora bien niños, esto es importante y se ha de leer con detenimiento. A los 10 años, no es necesario calentar para jugar al fútbol. A los 20 es aconsejable. A los 30 es completamente necesario. Cosa que nuestro chivito no hizo y en el kilómetro 1.5 empezó a pasar factura. Un dolor un tanto familiar en la pierna. ¡Porras! pensaba. Intentando cambiar los pesos, la cosa tampoco mejoraba. Aun a costa del cronómetro paró a estirar la pierna a ver si le pasaba. Nada, la cosa no mejoraba. Bueno, a ver si con cuidado aguanto los 7km que me quedan.....
Último Chivito en la recta de meta.
Armándose de valor se dispone a lucir la poca integridad que le queda mientras pasa por el punto intermedio delante de sus compañeros. Paso majestuoso, cabeza erguida. Crash!! Síp, Crash, para los que nunca se les ha roto nada, cuando se rompe algo en los músculos suena exactamente igual que cuando se rompe una cuerda que tiene colgado un buque de 180 mil toneladas. Pues el paso triunfal por el punto intermedio fue casi igual de digno que el imaginado. A la pata coja, con la otra pata en alto, con una cara de estreñimiento importante debido al dolor y cogiendo con las manos todas las columnas del lateral del estadio del Turia. Menos mal que se encontraban cerca los compañeros y acudieron en su auxilio. Uno de los chivitos enarboló la bandera del Team y decidió coger las cosas y continuar la carrera para salvar honor del equipo. 
La honra estaba seriamente afectada por la imagen de la lesión de aquel chivito en el punto intermedio donde todo el mundo observaba. 
En el impás ocurrieron un par de percances más, pero se subsanaron con la actuación de los dos chivitos restantes que dejaron el pabellón bien alto. 

Participantes Chivitos en la carrera. Falta Tobal la Gacela chivita.
Una tarea pendiente de mejorar la coordinación del evento para futuras carreras. Por suerte, el corazón suplió los defectos organizativos del equipo. 
La familia chivita que acudió al evento. 

En resumen, Un día en el que la unión y trabajo de un equipo salvó la que podía haber sido una retirada vergonzosa y que enorgullece al cronista de formar parte de este equipo que se forjó en los almuerzos y que llegará cada vez más lejos. Sin prisa, pero muy lejos.